Reseña: Jade City, Teatro Bunker

En el reducido espacio del ring de boxeo y armados con solo un par de taburetes bajos, Calvert y Quinn hacen del diálogo un combate dinámico.

Ciudad Jade Barry Calvert y Brendan Quinn (crédito Ali Wright) (3)

Ciudad Jade: Barry Calvert y Brendan Quinn. Foto: Ali Wright

La obra de Alice Malseed comienza con Monty (Barry Calvert) y Sas (Brendan Quinn) de pie entre el público a ambos lados del escenario que tiene un ring de boxeo en el centro.

Es la única vez que los verás fuera del cuadrilátero, los hombres de Belfast hablan de su infancia, de las motos que codiciaban, bromas y diversión: tiempos de campeones antes de que las batallas de la vida se volvieran más desafiantes.

A medida que suben al ring se hacen mayores y ha comenzado una lucha, por la libertad, por un lugar en el mundo y una simple felicidad de latas de arpa.

Ciudad Jade Brendan Quinn (crédito Ali Wright)

Ciudad de Jade: Brendan Quinn. Foto: Ali Wright

Ninguno puede mantener un trabajo o conseguir novias. En cambio, escapan a su imaginación, inventando vidas paralelas que son una mezcla de ambición heroica (revolucionarios en Cuba), fantasía (gaviotas) y simple y sin complicaciones (hombres de basura).

Tienen su ‘juego’ y el pub donde analizan a los clientes pero el lazo de amistad se rompe.

Algo pasó con Katie que abrió una brecha entre ellos. Lo que sucedió se revela en pedazos devastadores.

El guión de Malseed es una mezcla hábil e interesante de la poesía vernácula de Belfast aguda e ingeniosa y la poesía urbana sombría: los subtítulos en una pantalla en la parte posterior del escenario significan que no te pierdes ni una palabra.

Jady City Barry Calvert (crédito Ali Wright)

Ciudad de Jady: Barry Calvert. Foto: Ali Wright

En el reducido espacio del ring de boxeo y armados con solo un par de taburetes bajos, Calvert y Quinn hacen del diálogo un combate dinámico.

Sin embargo, la tensión y la agitación crecientes no conducen a la gran confrontación esperada, lo que hace que se sienta un poco sin dirección.

Hay un escape para Sas y Monty, dos caminos muy diferentes que sirven para demostrar tanto el poder como la fragilidad de la experiencia humana.

Jade City toca temas serios: salud mental y agresión sexual, pero es el anhelo de algo diferente y la incapacidad de promulgar cambios lo que tiene más peso.

Son 60 minutos y lo puedes ver en el Teatro Bunker hasta el 21 de septiembre. Le doy tres estrellas y media.

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